Más allá de samuráis, karatecas y robots

Más allá de samuráis, karatecas y robots

 

Introducción por Emilio López

 

Cuando hablamos de Japón no solemos imaginar un país lleno de karatecas, avanzada tecnología y varios robots. Es quizás la idea que solemos tener algunos de primera al escuchar Japón. Es cierto que muchas de las artes marciales más populares del mundo como el judo y el karate son japoneses y también es cierto que las grandes empresas de tecnología digital como Sony, Toshiba o nintendo son también japonesas. Vamos a partir desde este punto que apenas es la punta del iceberg, podemos reconocer a un país lleno de tecnología y artes marciales ¿Pero por qué no vamos un poco más allá? ¿Cómo es la sociedad japonesa? ¿Qué problemas sociales afrontan los japoneses?

Por Joaquín Sáez

Para introducirte por este camino te explicamos un poco sobre la sociedad japonesa. La disciplina y la formalidad son uno de los rasgos de idiosincrasia mas impuestos a la imagen social de los japoneses, afirmando que son extremadamente formales y educados. La disciplina es efectivamente un valor central en la sociedad japonesa, que les permite ser eficiente en muchas labores cotidianas y alcanzar el  éxito en varias actividades, no en vano existe el dicho japonés “la disciplina tarde o temprano vencerá a la inteligencia”, aludiendo al como un esfuerzo constante y metódico logra superar lo que las capacidades inherentes de ciertas personas pueden diferenciarlas de otras.

No obstante, una estructura social limitante puede aclarar y resaltar algunas contradicciones como la supresión de emociones a niveles no imaginados por nuestra sociedad occidental, tan fundamentada en la libertad de expresión y la particularidad de las personas. La formalidad, por lo tanto, puede ser dominante a pesar de la vergüenza, rabia o tristeza que embargue una persona. En algunos casos esta característica de represión genera fuertes problemas sociales.

Japón también en términos de desarrollo económico destaca principalmente por tener de las mejores industrias tecnológicas, lo que le valió el apodo de “milagro japonés” al desarrollo industrial y tecnológico que experimentó este país durante el periodo  de los 60’ hasta los 80’ que luego redujo su marcha producto del quiebre de la burbuja inmobiliaria en el país y el fracaso del Banco de Japón para reducir las tasas de interés.

Uno de los rasgos mas interesantes que destacan en Japón respecto al avance tecnológico es la confluencia de ciertos aspectos culturales tradicionales y la inmersión de nuevas tecnologías en la vida diaria, la cual esta enfocada principalmente en la robótica y las telecomunicaciones, siendo lugares como el barrio de Akihabara, el espacio donde se manifiestan mas estos avances, ligados principalmente a la industria del manga,el anime y los videojuegos, que le vale a Japón ser uno de los países que mas ha aprovechado explotar el “soft power” como una forma de aumentar el PIB y reflejar una imagen positiva al mundo, en especial a los jóvenes que son los que mas consumen esta industria cultural.

Pero a pesar de que Japón tenga muchos avances y objetos tecnológicos, que pueden servir para introducir cada vez mas el Internet of Things  (Internet de las Cosas, que refiere a los objetos de uso doméstico que se conectan a internet y funcionan de forma personalizada, como una cama que regula tu temperatura o cocinas que funcionan de forma remota) a la vida diaria de sus ciudadanos, hay varias elementos que los japoneses mantienen a pesar de las posibilidades que les entregan los aparatos mas nuevos. Este es el caso del fenómeno del “Garakei” (Gara por Galápagos, refiriendo a aislado, y keitai, teléfono móvil en japonés) que implicó que varios japoneses prefirieran los “flip phone”, o celular almeja, antes que un smartphone.

Este fenómeno particular nos podría hablar de una anomia cultural que va en contra de la masificación global de los smartphones, y se podría atribuir a la poco común cultura japonesa, pero ¿es esto solo un proceso cultural?. Para responder esto recurrimos a la frase del antropólogo Franz Boas, que decía: “Debemos conocer no solamente lo que es, sino como llego a serlo”, pues esto es algo en lo que como antropólogos fallamos muchas veces cuando tildamos a una sociedad con características estáticas, que no responden al vaivén cambiante del desarrollo y el dinamismo social. Lo anterior puede ocurrir porque la antropología caracteriza sociedad a partir de su cultura, pero la historia nos sitúa temporalmente aquellas transformaciones que experimentan las sociedades y su incidencia a nivel de personas como de instituciones.

En el fenómeno del Garakei confluyen ambas cosas, culturalmente es producto de la necesidad de estabilidad y confianza, que en la sociedad japonesa se hacen muy necesarias producto de los constantes cambios producto de guerras, catástrofes y cambios sociales que han experimentado, lo cual se puede reflejar en la estabilidad que entrega la elección de un celular con una mayor vida útil, que cumple con las funciones básicas de telefonía, mensajería e internet. Pero también, para remitirnos a los antecedentes causales, no podemos ignorar que tras la crisis asiática de 2008, la deflación aumento mucho en Japón, y era necesario conseguir estos aparatos a un costo menor, el cual no tenian los smartphones recién lanzados de Samsung o Apple.

Con este simple ejemplo podemos ilustrar porque es necesario ser cauteloso e informado a la hora de caracterizar una cultura, mucho mas una tan ajena a la nuestra, pues estamos proclives a la “exotización” de su sociedad en contraparte a la nuestra como referente de normalidad. A continuación repasaremos algunos antecedentes históricos y culturales que nos ilustraran, superficialmente, pero de forma abarcativa a la sociedad japonesa.

Cuando estaba en mis primeros semestre de antropología y regresaba a la casa de mis padres diferentes amigos de la familia solían preguntarme sobre mi carrera ¿Qué es eso? ¿Seguro que vas a conseguir trabajo? ¿Te gustan las películas de Indiana Jones cierto?, acostumbre a responder este tipo de preguntas ya que aún las sigo haciendo. Así que te hago una breve explicación de la antropología. La antropología es la ciencia que estudia el ser humano, lo estudiamos desde lo social, cultural, lingüística y arqueológico. Aquí por ejemplo, vamos a analizar la cultura japonesa desde lo social y cultural porque la antropología tiene mucho que decir sobre ello.

El escritor palestino Edward Said escribia en su libro Orientalismo, acerca de la imagen que representaba para los occidentales, el mundo asiático: “Tener una cierta libertad para relacionarse con el otro era siempre un privilegio del occidental, porque la suya era la cultura más fuerte; él podía penetrar, abarcar, dar forma y significado al gran misterio asiático.” En base a lo anterior se afirma una postura de que la exotización de Oriente por parte de Occidente nace del anhelo de conquista, en todo aspecto terrenal y por lo tanto impone de manera predominante la imagen idealizada, desde donde se construye la impresión de la sociedad japonesa, lo que implica una relación desigual en cuanto a su estudio y búsqueda de inspiración, debido a que, el análisis surge desde una observación comparativa, donde el otro es subalterno, y se le ve como necesitado de ser descifrado e integrado al paradigma occidental. Y es que definitivamente es un mundo distinto, raigambres históricas de encuentros y desencuentros han permeado las sociedades orientales, pero la japonesa en particular, conserva una homogeneidad muy interesante desde el punto de vista de los sistemas sociales. Para comprender aquello debemos referirnos brevemente a la historia de Japón previa al siglo XX.

La historia mas homogénea de Japón como estado-nación se comienza a construir tras el caótico periodo Sengoku (1467-1568), en el cual los señores feudales o daimyo, combatían junto a sus clanes por el control del archipiélago, puesto que no existía un dominio centralizado del territorio, muy similar al periodo de la Edad Media en Europa, a excepción de que el tributo al emperador solía ser mas simbólico que coercitivo.

Hacia finales del siglo XVI, en Japón se comenzaron a hacer cada vez más frecuentes las expediciones de misioneros jesuitas y comerciantes europeos, principalmente portugueses, los cuales en el periodo posterior denominado Azuchi-Momoyama (1568-1603) desequilibraron la balanza de los conflictos al introducir las armas de fuego como el arcabuz, el cual le valió la victoria al primer unificador de Japón, Oda Nobunaga, quien entró en Kioto (antigua capital) y recibió la venia del emperador como shogun principal del país. A su muerte, Toyotomi Hideyoshi derrotó a los enemigos que aún quedaban y logró unificar el país asegurando la paz. También, fue quien mandó a construir el famoso “Castillo de Osaka” una imponente construcción que perduró como representación arquitectónica de la unificación japonesa. Tras su muerte, el poder se dividía entre su hijo, Toyotomi Hidenori, quien por sucesión reclamaba el poder, y Tokugawa Ieyasu, el daimyo mas importante de la epoca. La batalla de Sekigahara (21 de octubre de 1600) fue el acontecimiento que definió este desencuentro, dando la victoria a Tokugawa Ieyasu, dando paso a uno de los periodos mas importantes de la historia japonesa  “El Shogunato Tokugawa” o “Periodo Edo”, espacio de tiempo donde Japón se cerró al mundo por 250 años.

Edo fue un periodo de variado y maravilloso desarrollo cultural, en especial en lo artístico, donde floreció el ukiyo-e o estampa japonesa, su máximo exponente, Katsushika Hokusai plasmaba delicadamente escenas de la vida cotidiana en Edo, su idiosincrasia, sus conflictos, sus mitos y catástrofes naturales, o bien, escenas que hasta el dia de hoy llaman la atención como es el caso de la obra “el sueño de la esposa del pescador”. Sin duda, una de las obras mas famosas del “Hokusai Manga” donde el artista recopiló sus trabajos es “La Gran Ola de Kanagawa” la cual ha sido rediseñada y reproducida miles de veces.

Y también florecieron las leyendas acerca de yokais o monstruos del folclor tradicional, lo cual ha inspirado miles de obras reimaginando el aspecto de estas criaturas, como es el caso del Kitsune, un zorro de nueve colas, representado como Ninetales en Pokemon, o los Kappa, representado como lagartos humanoides de la estatura de un niño que portan una mollera llena de agua, que aparece en el anime Sarazanmai y Yokai Watch. A pesar de que estas criaturas estuvieron presentes en toda la historia de Japón, durante este periodo la literatura contemplativa se masificó, inspirada en los principios del budismo zen que hacian énfasis en la naturaleza y sus bellezas.

Respecto a lo anterior fue el haiku, un estilo de poesía compuesto de 17 sílabas, escrito en tres versos de 5,7 y 5 sílabas respectivamente uno de los registros escritos que a pesar de su simpleza, logran englobar gran parte de los valores culturales japoneses del periodo Edo: la virtud de la disciplina, la sobriedad, el orden, la meditación y el aprecio por la vida terrenal. Matsuo Basho, uno de los poetas de haiku mas famosos logra personificar estos valores, al buscar describir el mundo que le rodea, con gran simplicidad lo que sucede en un lugar y momento dado, el viento soplando en las hojas, el olor a tierra cuando la lluvia o el sonido de las cigarras una mañana de verano.

La religión explica también muchos aspectos de la idiosincrasia japonesa, puesto que hace varias alusiones a los valores de la sociedad en general, como la piedad filial, la predominancia del colectivo por sobre el individuo, un profundo sentido de la cortesía  o bien, el respeto  a las autoridades en especial al emperador. En el país son dos las principales religiones o creencias que influyen en la cultura: el shinto y el budismo zen. El sintoísmo aparece mencionado por primera vez en el Nihon Shoki y el Kojiki, las primeras obras escritas en Japón. Es una religión de carácter animista y politeísta donde las deidades se llaman “kami” y están asociados a elementos de la naturaleza. Sobre esto último, es una religión profundamente ligada a la “simbiosis” del humano con su entorno, un ejemplo de esto se encuentra en las películas del Studio Ghibli donde casi siempre son personajes femeninas de mediana edad las que asumen el papel de heroínas por su intenso vínculo a la naturaleza y su protección frente a la inconsciencia del progreso humano que la ve de forma instrumental.

El budismo zen, es la versión japonesa del budismo que salió de India, emigró a China y luego pasó a Japón. Se basa en seis virtudes que son: la generosidad, entrenamiento moral, paciencia, energía o esfuerzo, meditación y sabiduría. Uno de los principios mas importantes de su práctica es que los humanos pueden conocer a sí mismos con la práctica constante y estricta del zen, es por ello que se busca aniquilar nuestras imágenes ilusorias, olvidarnos del “yo” que causa sufrimiento y reemplazarlo por el vacío y desterrar las obsesiones que absorben nuestra energía. Esta disciplina religiosa tan estricta se puede ver ejemplificada en el sistema educativo japonés, el cual es altamente competitivo y exigente, pues se basa en la idea del cultivo de las seis virtudes y la disciplina constante para lograr el éxito, no obstante, en el camino muchos van quedando relegados, manifestándose esto en la cantidad de adolescentes que viven encerrados en sus piezas o hikikomoris, al sufrir una experiencia frustrante y/o traumática además del preocupante número  de suicidios juveniles en Japón, que aumenta cada año  producto de estas presiones sociales.

El bushido, senda del guerrero es la influencia no-religiosa que logra englobar estas visiones religiosas, mezclando los preceptos del budismo tradicional, sintoísmo, budismo zen y confucianismo en una visión de vida como un camino de rectitud que hay que recorrer, y en el cual la muerte es un acto mundano, a diferencia de la visión católica occidental donde la muerte es la liberación y promesa de vida eterna, por lo que al aceptarla como tal se vive sin miedo a la muerte, preparando el corazon cada dia para conectarse con las virtudes básicas y así ser siempre noble.

Volviendo a la historia, el período Edo finaliza cuando el Comodoro Mathew Perry y sus flotas obligaron a romper el aislamiento internacional del país dando paso a la Restauración Meiji, durante el cual los samurais son reemplazados por tropas regulares y estos guerreros blanden sus katanas por última vez en la “Rebelión de Satsuma”, katanas y máscaras mengu contra cañones y metralletas gatling. Tras estos eventos, el emperador restaura su poder, en desmedro de los legendarios shogunes y comienza un proceso de occidentalización y reestructuración militar japonesa.

Surge el gran imperio de Japón, que comienza sus campañas militares con la guerra ruso-japonesa en la que Japón gana, exacerbando el sentimiento nacionalista y belicista del país. Luego le sucedió la anexión del reino Ryukyu en las islas del sur y la invasión de Taiwán, Corea y Manchuria en China, las cuales fueron particularmente sangrientas y aún dejan heridas en la relación con estos países. Japón imperial veía sus pretensiones de expansión con un sentimiento paternalista, en el cual debía guiar el desarrollo de los otros países de extremo oriente colonizarlos y desarrollando su industria. Esto también le servía a un país que tras haber abandonado un estilo de sociedad feudal-agrícola, requeria diversificar su producción pues contaba (y cuenta) con muy pocos recursos naturales, por lo que obtener recursos de sus colonias era primordial.

Durante la segunda guerra mundial aumentó mas su expansión territorial aliandose con el eje (Alemania e Italia) conquistando de esta forma Hong Kong, Singapur, Indochina, Filipinas, Malasia, Papua entre otras islas. Pero todas sus pretensiones se vieron mermadas tras la batalla de Okinawa y el posterior lanzamiento de bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki. El horror de este hecho se encuentra detalladamente graficado en Barefoot Gen, una serie de películas basadas en un manga en el cual se muestran los horribles padecimientos de los sobrevivientes de este hecho y la muerte y destrucción asociadas. Este suceso genocida, marcó muy profundamente a la sociedad japonesa pero también demostró aquello que tanto nos llama la atención de su gente, con esto nos referimos a la capacidad de reinvención, en un país que sufre constantemente catástrofes naturales y que vivió estos sucesos tan traumáticos, aun así logró reconstruirse desde las cenizas y escombros.

Las dos intervenciones mas grandes de Japón fueron por parte de EE.UU, y ambas occidentalizaron e instauraron diferentes fases capitalistas en el país, primero una fase capitalista industrial y luego una neoliberal enfocada en el comercio exterior y la diversificación de la cadena de producción. Es muy probable que lo que conocemos de la sociedad japonesa hubiera sido totalmente diferente de no ser por los grandes cambios que ha experimentado, pero también es cierto que su capacidad de adaptación es algo admirable, dando aquel distintivo equilibrio de la tradición e innovación.

La antropóloga Ruth Benedict fue la encargada de aprender sobre la cultura japonesa a cabalidad, sin embargo, dado que desarrolló su investigación en el contexto de la Segunda Guerra, sólo pudo hacer una suerte de “etnografía a distancia”, en la que consultaba diarios japoneses y habló con algunos prisioneros de guerra de campos de concentración para japoneses en EE.UU (si, aquí también hubieron campos de concentración), así nació la magistral obra “el crisantemo y la espada”, título que hace alusión a la dualidad japonesa de una severa disciplina marcial y a un delicado aprecio por la belleza del arte y la naturaleza, pero que también fue hecha con el propósito de decidir cuales serían las acciones de EE.UU en Japón. El emperador estaba cautivo en el palacio, los estadounidenses en Iwo Jima derrotaban a las últimos soldados japoneses que resistian hasta el ultimo segundo de vida, dando una victoria pírrica a EE.UU en la mas sangrienta de las batallas contra Japón donde murieron mas estadounidenses a pesar de superarlos en número, y nadie esperaría que dos bombas atómicas cayeran sobre Japón, sin embargo ¿Porque no se bombardeó el palacio imperial matando al emperador? Una tesis que se desprende del libro y el sistema de obligaciones y la lealtad al emperador, habría hecho que miles de japoneses siguieran resistiendo y luchando hasta la muerte contra las tropas invasoras por la ofensa de matar a su emperador, incluso si solo quedaran piedras para luchar.

 

Por otro lado, al declarar el emperador su rendición no se podía seguir luchando, eso habría supuesto una ofensa deleznable, y ya era demasiada carga emocional escuchar al mismísimo emperador decir por la radio su declaración de rendición. Las tropas estadounidenses lanzaron la bomba atómica e invadieron la isla, sin encontrar resistencia por parte de los japoneses, el ko-on era mas fuerte que su determinación de resistir, sin embargo, se reinventaron desde la derrota, para ser la desarrollada nación que es hoy. ¿Qué diría Ruth Benedict del Japón de hoy? Se podría hacer un trabajo de estas mismas características en el Japón de hoy? Es probable, sin embargo poder vivir la cultura desde las vivencias propias, viajando a Japón, aprendiendo mas sobre otras culturas, preguntandose ¿Que no hace esencialmente iguales y diferentes como occidentales y japonés? es lo que incentiva el aprendizaje y reconocimiento.

Y para terminar, pasamos de la guerra a una pregunta ¿Y es que acaso todos los japoneses son iguales? En términos de diversidad racial, en Japón aún perduran grupos indígenas que buscan constantemente la constitución japonesa los reconozca y ampare, ya que no cuentan con reconocimiento oficial, de hecho Japón no es firmante del convenio 169 de la OIT sobre grupos indígenas. Por ejemplo, el arte marcial mas famosa de Japón, el karate, viene de una de las zonas mas divergente en términos culturales a la imagen que tenemos de la sociedad japonesa, las Islas Ryukyu, es específico Okinawa, hogar de los Uchinanchu, un grupo descendiente de los habitantes de estas islas alejadas que fueron gobernados bajo el Reino de RyuKyu. Son personas de pieles bronceadas con un dialecto diferente al japonés urbano y con un fuerte sentido de pertenencia a sus raíces culturales.Esta isla es conocida por ser un paraíso tropical, muy diferente al japón convencional. En ella podemos ver palmeras, playas con el mar de color turquesa, y un clima predominante soleado. Esta es una de las razones de porque los okinawenses difieren en carácter y aspecto con el resto de los japoneses, además continúan una histórica pugna ya que Okinawa, la isla principal funciona como una base militar estadounidense aún.

Esta dicotomía se acentúa aún mas si se le compara con el norte del país como es Hokkaido, donde el paisaje se torna blanco por la nieve, y se pueden ver macacos de caras enrojecidas tomando baños en onsen, o aguas termales. Aquí también se encuentran los ainu, una etnia de origen caucásico que fue confinada por el gobierno japonés y se les despojó de sus tierras, se les prohibió hablar idioma ainu y se limitaron sus manifestaciones culturales lo cual hirió mucho a este grupo. Este despojo sumió al pueblo ainu en una ola de suicidios y alcoholismo, una pérdida terrible considerando que los grupos ainu son descendientes genéticos de aquellos grupos mongoloides que cruzaron el Estrecho de Bering hacia América, desde el punto de vista antropológico representan un verdadero tesoro étnico.

Como vemos en estos ejemplos, el gobierno japonés ha sido bastante hostil con los grupos indígenas okinawenses y ainu, lo positivo que se rescata de esta situación que estos conflictos de reconocimiento racial son un estímulo para investigaciones antropológicas muy necesarias de realizar.  Otro grupo que ha sufrido rechazo desde la sociedad y el gobierno japonés son los nikkei, hijos de japoneses que emigran a América, siendo una de las colonias principales Brasil y Perú y a los que se les despoja de su nacionalidad japonesa producto del cambio cultural al que se someten.

Con este conciso repaso entramos a los 60´ en Japón, periodo que abordaremos en el próximo artículo enfocándonos explícitamente en la cultura pop japonesa, dando énfasis en la música city pop, el manga, el anime, las tribus urbanas y como esto se manifiesta en el soft power de Japón.

 

Cierre

En un ensayo definitivamente no alcanzamos a revisar todo acerca de una sociedad tan increíblemente diversa como la japonesa, no obstante, esperamos que este sea un impulso que los incentive a investigar, leer y encantarse con Japón, su historia, sus costumbres y su gente. Esto es algo que escribí con pasión y un deseo de transmitir el conocimiento, por lo que si buscas mas información te dejare algunos textos y link de interés.

  • Breve Historia de Japón – Mikiso Hane (Libro)
  • El Crisantemo y la Espada – Ruth Benedict (Libro)
  • Haikus de las cuatro estaciones – Matsuo Basho (Libro)
  • Tokio Blues – Haruki Murakami (Libro)
  • com/es (Pagina web)
  • Pero eso es otra Historia- Japon ( Canal de Youtube)

 

 

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Emilio Lopez

Tesista de la escuela de Antropología de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

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